En la madrugada del 3 de enero de 2026, los venezolanos vivimos lo que tanto pedimos, pero creímos imposible: una fuerza militar extranjera entró al país y, en menos de dos horas, neutralizó a la Fuerza Nacional Bolivariana, capturó a Nicolás Maduro y Cilia Flores y ahora ambos están en manos de la justicia en Nueva York.
Las advertencias
Trump dijo en varias ocasiones que «los días de Maduro estaban contados» y la narrativa sobre Venezuela en Estados Unidos fue dura durante 2025.
Muchos creyeron que «Trump estaba prometiendo algo imposible», mientras una de las movilizaciones militares más intensas de nuestra historia cercaba la salida al Mar Caribe para Venezuela. Otros se tomaron personal la narrativa de Trump sobre los criminales que cruzaron la frontera durante la administración Biden para venir a cometer crímenes en Estados Unidos bajo la protección legal de esa administración.
Trump sabía lo que hacía: la narrativa intensa sobre Venezuela fue para trabajar la opinión pública de los ciudadanos americanos, y el cerco militar a Venezuela para desarmar financieramente al chavismo, cortándoles su principal fuente de ingresos: el narcotráfico.
Una movida magistral de la administración Trump que ahora cuenta con el apoyo y la aprobación no solo de los venezolanos, sino de los ciudadanos americanos.
Las palabras de Trump
Yo confieso que apenas supe de la noticia y vi los videos de las explosiones en Caracas, no tuve absolutamente ningún sentimiento, estaba frío. Mi mente no lo quería creer, pensé que era la sala situacional del chavismo otra vez vendiendo humo, hasta que vi la publicación oficial de Donald Trump.
Preferí esperar la rueda de prensa de Donald Trump en Mar-a-Lago y todos mis pensamientos y emociones no expresados consiguieron orden luego de sus palabras.
Trump dijo más de lo que yo esperaba escuchar. Primero, dijo que siguen evaluando una posible «segunda ola de ataque, más fuerte» de ser necesario, si los que están en el poder no cooperan, pero fue excelente saber que ahora el país está siendo dirigido por Estados Unidos, aunque el chavismo criminal siga al mando. Eso no podía ser de otra manera y los venezolanos tenemos que entender eso.
Trump habló de una transición de la que Estados Unidos se asegurará que pase y afirmó que «el interés de Estados Unidos es que quien quede en el poder sea alguien que tenga en mente el interés y el bienestar de Venezuela». También afirmó que el propósito de toda esta operación es asegurarse de que Venezuela deje de ser una aliada de los enemigos de Estados Unidos y pase a ser un vecino que valga la pena tener en este hemisferio. Eso es clave.
Las palabras de Trump a los venezolanos, tanto dentro como fuera del país, fueron impecables. Trump recalcó en varias ocasiones que «el objetivo es que los venezolanos recuperemos lo que nos fue robado», también dijo que «quieren hacer a Venezuela rica, que los que están dentro y fuera del país puedan disfrutar de la riqueza» y que quiere «hacer a Venezuela grande otra vez». Por supuesto, mencionó los intereses de Estados Unidos en el petróleo y que «esperan invertir, reconstruir la infraestructura y explotar las reservas petroleras». Bienvenidos.
Otra de las cosas buenas para los venezolanos fue su narrativa sobre quienes vivimos en el país. Trump afirmó que esto será bueno para todos y que «quienes vivimos en Estados Unidos y quieren regresar, podrán, pero que otros se quedarán». Hay que estar atentos a un posible cambio en la política migratoria de los venezolanos en Estados Unidos.
La transición
Este es el tema más sensible e importante de todos. Trump afirmó que «Estados Unidos se quedará hasta que una transición confiable se lleve a cabo». Primero habló de 6 meses, también dijo que en 2026 podremos ver cambios importantes, pero hasta ahora el aparato narco-terrorista en Venezuela sigue en el poder, con los más perversos «controlándolo»: los hermanos Rodríguez, Diosdado Cabello y Padrino López.
Personalmente creo que a esta «transición» le puede tomar al menos los 3 años que le quedan a Trump en el poder y que, si nada ha cambiado políticamente dentro de Venezuela para esa fecha, el bienestar de Venezuela dependerá de quién sea el presidente después de Trump.
Los venezolanos tenemos que entender, aunque no nos guste, cómo funciona la política. Algunos quisieran que María Corina fuese la «delegada» de EE.UU., pero Trump tuvo razón al decir que «no tiene el respeto ni el respaldo» y con eso se refería a que a ella no la van a obedecer ni la cúpula chavista, mucho menos la falsa oposición.
El poder queda en manos de la «Vicepresidenta» Delcy Rodríguez, pero una cosa tenemos clara los venezolanos y debemos hacer que el mundo también: si Maduro era un presidente ilegítimo, un usurpador del poder, Delcy Rodríguez también lo es.
Por ahora, Donald Trump, Marco Rubio y su gabinete llevan las riendas de Venezuela.
¿Qué viene ahora?
Solo el tiempo y Estados Unidos lo dirán, pero yo diré qué es lo mejor que podemos hacer los venezolanos.
Mientras más nos distanciemos del socialismo y los socialistas, como ciudadanía, más confianza ganaremos de la administración. Y sí, señoras y señores, eso incluye a los falsarios de la mal llamada «oposición».
Los que están dentro del país ven una luz al final del túnel, pero deben seguir siendo cautelosos, porque todo el aparato represivo del chavismo sigue en pie, ahora con más sed de venganza, odio y violencia. La única buena noticia en ese sentido es que ahora ellos saben que «el gran hermano» los vigila a ellos: Estados Unidos. Qué irónico que luego de décadas de ser ellos los que nos vigilaban, ahora ellos deben caminar en línea recta o Estados Unidos les da su pela.
A los que estamos en el extranjero, celebrar está bien, pero no olvidemos que lo único que hay hasta ahora es un capo en manos de la justicia, pero todo eso de lo que huimos sigue en el poder y nos odian con todas sus fuerzas. Yo sé que algunos quieren y sueñan con regresar, pero no estamos ni cerca de ese momento; de hecho, es irresponsable e inseguro hacerlo hoy día.
Políticamente, veremos a los de adentro pelearse el poder y dependeremos completamente de que Estados Unidos controle a estas hienas hambrientas, chavistas y falsarias, y que cumplan su palabra de hacer a Venezuela grande otra vez. Pero eso tiene un precio y debemos estar dispuestos a pagarle a Estados Unidos por ello.
Económicamente, estoy seguro de que una vez que veamos olas de capital estadounidense entrar a Venezuela, los venezolanos volveremos a tener la oportunidad de trabajar, hacer dinero y producir, ahora con una mentalidad diferente: a base de propiedad, cero fantasía de economía rentista, trabajo duro sobre el estado de bienestar y asegurarnos de que nada prevalezca sobre los derechos individuales.
Dios bendiga a América y libre a Venezuela del socialismo.



