Estados Unidos primero inició su expansión al oeste de su propio territorio. Luego al sur. Luego podríamos decir que entran Hawái y Alaska por razones geopolíticas estratégicas.
Pero Estados Unidos se tiene que seguir moviendo, porque los recursos son limitados y la demanda es creciente, así que necesita expandir su territorio.
Si de 13 colonias, Estados Unidos ahora pasó a 50 estados, no es macabro pensar que esa expansión continuará.
¿Hacia dónde?
Groenlandia, Canadá y el propio sur del continente americano es a donde tiene que mirar.
¿En qué se basará esa decisión?
En lo clave que ese nuevo territorio sea para la seguridad nacional del país y lo estratégico que pueda ser en términos geopolíticos y de recursos naturales limitados y demandados en el mundo.
¿Por qué Venezuela?
No estoy diciendo que va a pasar y mucho menos mañana, pero Venezuela tiene una ubicación geográfica estratégica en el continente, pero eso no es lo más atractivo. Lo atractivo de Venezuela son sus recursos naturales, especialmente los vinculados al sector energía y por ahí está enfocada la «bromita» de Trump de querer hacerlo «el estado 51».
¿Sector energía?
El combustible de la economía mundial es la energía y la demanda de esta solo va en crecimiento indetenible, ante recursos naturales escasos, producción limitada y alta demanda.
El sector energía alimenta absolutamente todo lo que los seres humanos hacemos y utilizamos, y las nuevas tecnologías demandan cada día más ese recurso: energía.
¿Por qué no Cuba primero? ¿Por qué no Puerto Rico primero? ¿Groenlandia? ¿Canadá?
Puerto Rico sin duda es el primero en la lista, porque ya lleva años en ese proceso, seguido de Groenlandia por razones de seguridad nacional. Canadá es diferente porque Canadá es un país de primer mundo que no tiene la necesidad de plegarse a Estados Unidos o ninguna otra nación, aunque las políticas de sus gobernantes sean bien tercermundistas.
Cuba lamentablemente no tiene nada que ofrecer en términos de recursos a Estados Unidos en las circunstancias actuales, más que su cercanía con EE.UU., que lleva ya décadas dejando de ser una amenaza real desde que la Unión Soviética dejó de existir.
Entonces… ¿Venezuela?
Venezuela es un país en crisis causada adrede por el socialismo, el comunismo y la política tercermundista practicada por nuestra casta política. Esa crisis obliga a Venezuela a buscar soluciones radicales y quizás no convencionales para resolverla, y además nos coloca en situación de desventaja y necesidad.
¿Le quieren agradecer esta desgracia a alguien? Escríbanle a sus políticos de izquierda favoritos en Venezuela, de ellos es la culpa.
Adicionalmente, Venezuela es clave hoy día en el contexto geopolítico y económico por sus abundantes recursos naturales, especialmente los claves para el sector energía.
Esa es la razón del interés y «bluff» de Donald Trump en el tema.
¿Pasará?
Las probabilidades de que sea estado son muy bajas y para nada algo de corto plazo, pero como mencioné antes: Estados Unidos necesita continuar su expansión territorial por motivos de seguridad nacional, geopolíticos y recursos naturales claves, especialmente energía, y lo más inteligente que puede hacer es mirar al sur del continente que —les guste o no— controla como buen imperio que es y debe seguir siendo.
La alternativa podría ser que, en lugar de ser estado de la Unión, Venezuela sea estado asociado, un territorio de Estados Unidos como lo son Puerto Rico, las Islas Vírgenes, Guam, las Islas Marianas del Norte o Samoa Americana.
Quedará de parte de Estados Unidos y Venezuela decidir lo que le conviene a ambas naciones, pero este es un proceso largo, que no ocurre de la noche a la mañana —como el plan de tres fases de EE.UU. para Venezuela— y que comienza con un interés, interés que ya parece tener Estados Unidos y que los venezolanos estamos seriamente considerando.
¿Estado 51? ¿Territorio de Estados Unidos? Suena atractivo, pero ya veremos.


