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¿Podemos privatizar salud y educación individualmente?

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Cuando una crisis ocurre, es muy fácil fijar la atención en las amenazas y dejar pasar las oportunidades. Una vez ha pasado, nos decimos «mira de lo que me perdí».


Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

 

Para entrar en contexto inmediatamente, hay quienes llaman a la crisis del 2020 causada por el Virus Chino, «pandemia», pero hay otros que lo llaman «la ola digital». Quienes lo llaman «pandemia», están sujetos verlo -única y ciegamente- como una crisis y -como buena crisis- todo es malo, una desgracia y nadie se escapa. Por otro lado, quienes lo ven como «la ola digital» están en cacería de oportunidades, tratando de descubrir hacia dónde se mueven hoy día los mercados, para estar ahí y sacar provecho.

Para cada país en el mundo, la pandemia u «ola digital» pega en proporciones diferentes. Para esos «países» que apostaron por los confinamientos -cuarentenas- luego de un año es evidente que la embarraron enormemente. Los países más libres, con medidas de prevención del virus -más que de prevención de las libertades individuales- han ido surfeando la ola digital de otra manera, aprovechando lo bueno y paleando lo malo.

Pero algo ha quedado en evidencia en esta patada que nos ha dado el 2020: los gobiernos, especialmente los de izquierda, no son nuestros amigos.


 

Los gobiernos, especialmente los de izquierda, no son nuestros amigos.José Miguel

 

El abuso de poder

Cuando se trata del gobierno y el Estado, yo me confieso «conspiranóico». Prefiero creer las «teorías conspirativas» antes que darle el beneficio de la duda a los gobiernos, porque ya son demasiado años de la vida en sociedad en los que se ha demostrado que estos tienen de todo, menos buenas intenciones.

Al mismo tiempo que la gente ha visto la crisis del virus chino como una oportunidad para sumergirse en el miedo y la obediencia «a cambio de seguridad», los gobiernos lo han visto como el momento perfecto para poner en práctica todas las medidas de control social posibles, aprovechando la subordinación casi absoluta de los gobernados. Millones de personas han pedido a gritos a los gobiernos que «los protejan» y «los salven», convirtiéndose estos -los ciudadanos- en unos patriotas cooperates del poder absoluto, entregando a familiares, vecinos y amigos a manos del abuso de poder del Estado.

Es increíble ver cómo la gente ha asumido la posición de sapo como una expresión de la gran cobardía sobre la que viven sumergidos. Los vecinos delatando a otros vecinos que quieren vivir libremente; gente denunciando a los dueños de negocio como «criminales» porque querer trabajar y abrir sus negocios.

Si algo quedó claro de 2020 para acá es que hay muchas personas que se merecen vivir bajo el abuso de poder del Estado.


 

Al mismo tiempo que la gente ha visto la crisis del virus chino como una oportunidad para sumergirse en el miedo y la obediencia «a cambio de seguridad», los gobiernos lo han visto como el momento perfecto para poner en práctica todas las medidas de control social posiblesJosé Miguel

 

Vamos al grano

Ver una oportunidad en medio de una crisis no es ser «desalmados», «desconsiderados» o «indiferentes». En medio de una crisis como la vivida por todo el mundo -entre 2020 y lo que va de 2021, las personas que logran sobrellevarla de mejor manera son los que saben cómo combinar la prudencia con el coraje para innovar, correr riesgos y aprovechar oportunidades.

Los países más golpeados han sido, sin duda alguna, los que conocemos como tercermundistas: países con gobiernos muy grandes, poderosos y principalmente de izquierda, donde las restricciones y confinamientos han estado a la orden del día. Países donde los funcionarios públicos tienen más derechos que los ciudadanos, donde la policía y fuerzas de seguridad se prestan para cualquier experimento de control social implementado por el gobierno. A los países que les ha ido muy mal son esos donde los servicios básicos están en manos del Estado, especialmente el servicio de salud y educación y donde la moneda es ahorcada diariamente por la inflación que estos gobiernos causan.

Pero, es momento de ver esto desde la perspectiva «ola digital». ¿Qué significa? Cazar oportunidades.

Al mismo tiempo que los gobiernos nos demuestran que no hacen nada en favor de los ciudadanos, sino todo cuanto pueden en contra de estos, queda en evidencia para los países con inflaciones galopantes y servicios de salud y educación pública, que ser empleados del sector público NO PAGA.

En todos los países con economías inflacionarias y control del Estado en la salud y educación, los doctores y docentes están sufriendo el estrés de tener que decidir qué hacer con sus vidas, porque lo que cobran no les alcanza ni para quejarse. Los sectores públicos que más han llorado entre 2020 y lo que va de 2021, son los sectores de la salud y educación, pero los públicos.

¿Hay algo que pueden hacer los docentes y médicos para palear la crisis y salir trinfadores? Claro que sí, pero requiere la voluntad de romper con paradigmas de décadas.


 

En todos los países con economías inflacionarias y control del Estado en la salud y educación, los doctores y docentes están sufriendo el estrés de tener que decidir qué hacer con sus vidas, porque lo que cobran no les alcanza ni para quejarse.José Miguel

 

Las oportunidades

Lee este tweet en mi cuenta de Twitter:

Si bien me refiero al caso de Venezuela, que es donde veo la oportunidad más claramente, cada país que haya caído en manos de las famosas «cuarentenas» -radicales o no- está pagando un precio muy caro. Pero los profesores y médicos del sector público están en una posición de desventaja como ninguna, que pueden aprovechar para romper paradigmas y privatizar de manera individual sus servicios, haciedo mucho más dinero del que el gobierno miserablemente les imprime en sus cuentas bancarias.

Hoy día, un médico que hace consultas online, visitas a domicilio personalizadas y atienden crisis y condiciones médicas específicas, vale más -y por ende gana más- que cualquier guerrero del sector salud que es esclavizado en un hospital público, a cambio de un sueldo miserable.

Lo mismo le pasa a los docentes. ¿Qué vale más? ¿Un docente encerrado en su casa esperando que el gobierno lo deje dar clases en un salón de clases del tercer mundo, con un pénsum del tercer mundo y a cambio de un sueldo de pobre, o un profesor que ofrece sus servicios privados y personalizados por internet, tutorias presenciales y enseña exclusivamente lo que el alumno quiere aprender, para las cosas que quiere hacer?

Los dos casos son fáciles de responder: valen más los médicos y profesores que ofrecen sus servicios privados de manera individual, que aquellos anotados en la nómina estatal con sueldos que dan tristeza y alimentan la desesperanza.


 

Valen más los médicos y profesores que ofrecen sus servicios privados de manera individual, que aquellos anotados en la nómina estatal con sueldos que dan tristeza y alimentan la desesperanza.José Miguel

 

¿Que puedo hacer si soy docente y médico del sector público?

Aprovechar la ola digital, y todavía están a tiempo.

Un docente especializado en matemáticas, puede ofrecer sus servicios de tutorías o clases privadas, ya sea por internet o presenciales y ganar por hora. Ojo, el precio siempre lo decide el mercado, así que van a tener que aprender a competir con otros, a menos que quieran seguir esperando el triste sueldo del Estado.

Pero también, es el momento ideal para esos docentes que no solo saben materias de la educación tradicional, sino que saben cosas como diseño de páginas web, diseño gráfico, programación, experiencia de usuario, marketing, ventas, etc. Estos pueden tener ingresos más que decentes, ofreciendo sus servicios de manera privada e individual. ¿Quieres hacerlo en grupo? Organízate con otros profesores y creen una academia, aunque inicialmente sea «informal»; pero recuerden que hoy día por internet, cualquier persona se puede graduar de cualquier cosa. El conocimiento está al alcance de todo aquel que se atreva a buscar.

También lo pueden hacer los médicos. Ese que sabe de medicina general, puede apostar a solución de problemas más específicos. ¿Qué tal un servicio para inyectarse portenciadores del sistema inmunológico? ¿Qué tal atender de manera privada e individual a pacientes de cualquier condición que no requiera hospitalización? ¿Qué tal asesorias sobre hábitos saludables? ¿Qué tal consultas online para chequeos, lecturas de exámenes y respuestas a preguntas frecuentes o personalizadas? El límite es el cielo, y el cielo es infinito.


 

Conclusión

Sí, hay una crisis. Sí, en las crisis también hay oportunidades. Sí, esos que solo ven lo malo, jamás podrán ver lo bueno. Y sí, los que ven lo bueno, siempre verán oportunidades y superarán todo más rápido que otros. Cuando las condiciones son desfavorables, el coraje y el enfoque para ver las cosas diferentes, pagan muy bien, mejor que cualquier vaina pública.

¡Olvídense del Estado!

Jose Miguel

Jose Miguel

Antes de conquistar el poder, debemos conquistar los medios, por eso fundé esta revista y no un movimiento estudiantil. Esta es mi cuenta de Twitter @JP7___

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