Skip to content

El primer año de Trump en el poder

Compartir en facebook
Facebook
Compartir en twitter
Twitter
Compartir en whatsapp
WhatsApp

Hace más de un año, Trump fue electo Presidente de Estados Unidos por segunda vez.

Los demócratas no estuvieron felices con el resultado, pues creyeron que tenían el poder asegurado en sus manos, pero los ciudadanos americanos se hartaron de los cuatro años mal administrados de Biden y le dieron una lección electoral a la izquierda estadounidense.

Ya llevamos un año desde esa elección y poco menos de un año desde que Trump tomó posesión, sacudiendo al mundo con su típica personalidad impredecible y decidí analizar de forma personal, este primer año, desde tres ángulos: Política, Economía e Inmigración.

Este post es corto, pero sírvanse un café.


 

Trump y la política

Yo diría que no hay una corriente que prevalezca sobre la otra en esta administración de Trump. Él no es un conservador dogmático, mucho menos practicante. Trump es la viva representación de lo que es el estadounidense: pragmático.

No veo a Trump queriendo forzar el conservadurismo o el republicanismo sobre los que no piensan igual, porque para Trump lo importante es que Estados Unidos controle el poder a nivel mundial.

Trump no es ningún referente ideológico y eso es lo que políticamente lo hace tan impredecible. Trump puede estar hoy diciéndole al líder de un país contrincante que “es un asqueroso comunista” y mañana dándole la mano en el Salón Oval, o donde sea, simplemente por mantener el control político.

Podría decir que, políticamente, Estados Unidos es temido, pero no necesariamente respetado por otros países hoy día. De hecho, los países que odian a Estados Unidos lo odian aún más hoy porque Trump es el presidente. Las demás potencias del mundo solo desean arrebatarle el título de imperio a los Estados Unidos, cueste lo que les cueste.

El poder político de Estados Unidos se sostiene sobre estos dos pilares: el dólar americano y el aparato militar.

Estados Unidos utiliza al dólar como herramienta de conquista y control del mundo, y como arma para ganar la guerra económica contra todas las demás potencias. El aparato militar ultrapoderoso de Estados Unidos es usado no solo para protegerse, sino para asegurarse de que los demás países no sean una amenaza para el imperio.

No lo juzgo por actuar así, pues el rol de un imperio es seguir siéndolo y el rol de sus contrincantes políticos es tratar de arrebatárselo.


 

Trump en lo económico

A Trump hay que juzgarlo en base a los indicadores de Main Street: inflación, desempleo, ahorros, acceso al crédito, vivienda, costo de la vida.

Cuando Trump tomó posesión, la inflación anualizada estaba en 3%. Hoy día, 3% sigue siendo la tasa oficial, pero los reportes económicos y la realidad de las familias estadounidenses en el supermercado revelan que la inflación es mucho más alta que lo que dice el gobierno, y Trump no ha podido controlar eso; de hecho, sus aranceles han sido buena parte de la razón por la cual no se ha podido controlar.

Cuando Trump tomó el poder, la tasa de desempleo era de 4.1%. Hoy se sitúa en 4.4%, más alta que como la recibió. Algunos reportes alegan que es por la presión de Trump en reducir el tamaño del gobierno en términos de nómina innecesaria, además de que esta administración se propuso acabar con los puestos laborales ligados al famoso plan de Diversidad, Igualdad e Inclusión.

La tasa de ahorros, que al final de la administración Biden era de apenas 3.8%, en este primer año de Trump subió a 4.6%. Los americanos tienen más ahorros hoy. En términos de crédito, el acceso al dinero está mucho más caro hoy día que en los años de la administración de Biden, pero eso tiene que ver más con las decisiones de la Reserva Federal que con la administración en sí misma.

Trump ha tratado de presionar de innumerables formas al director de la Reserva Federal, Jerome Powell, para que realice cortes a las tasas de interés y el acceso al dinero y crédito sea mucho más barato, pero la Reserva Federal solo ha respondido con dos recortes en este 2025 de 0.25 puntos cada uno. Las tasas de interés están muy altas como para que los estadounidenses se sientan financieramente confiados al pedir créditos para negocios, carros, casas, propiedades y consumo. Los bancos también tienen más restricciones al momento de otorgar créditos.

El costo de la vivienda y de la vida en Estados Unidos está en máximos históricos. Hoy día, el estadounidense promedio no puede cumplir el famoso “Sueño Americano” sin ahorcarse financieramente. El costo promedio de una casa hoy es de $360,000. Para acceder a una propiedad promedio, el estadounidense tiene que ganar $115,000 al año, cuando el ingreso promedio por hogar es de apenas $84,000 y el salario promedio ronda los $45,000.

Un reporte reciente sobre los gastos de supermercado promedios por mes en Estados Unidos indicó que alimentar de forma básica a una familia de 4 personas es de alrededor de $1,050 a $1,400. Eso considerando solo los productos de la canasta básica. No incluye gastos de transporte, seguro, educación, vivienda, comunicaciones, entretenimiento, etc.

La familia americana sigue padeciendo los males de una economía con un gobierno grande, gasto acelerado y exorbitante, y una deuda que no tiene techo ni voluntad política de ninguno de los dos partidos políticos para controlarla y resolverla.


 

Trump y la inmigración

En términos migratorios, la política de Trump ha sido agresiva en cuanto a las deportaciones, con una narrativa bastante tóxica de parte de los mismos republicanos.

El problema es real: la administración Biden dejó entrar a millones de inmigrantes ilegales, entre los cuales se colaron solo Dios sabe cuántos criminales. Una realidad como esa amerita acciones contundentes e inmediatas, y nadie mejor para eso que Trump, a quien le importa muy poco su imagen pública desde el punto de vista de los medios de comunicación tradicionales.

Los medios han sostenido una campaña de mentiras contra las políticas migratorias de Trump, alegando que las deportaciones han sido sin el debido proceso, que Trump está deportando a padres de familia y separando a hijos de sus padres, que está enviando a gente inocente a cárceles en El Salvador y que ICE es una organización prácticamente nazi, alimentando de manera irresponsable el odio de los izquierdistas estadounidenses, que ya han atentado contra la vida de agentes de ICE.

Mientras tanto, los radicales MAGA se comportan como verdaderos racistas antiinmigración, incluso contra aquellos que están legales en el país, hasta el punto de aplaudir públicamente cualquier absurdo que se apruebe en términos migratorios para restringir la inmigración aún más, haciendo comentarios como “si pudiste cruzar la frontera pagándole a un coyote, puedes pagar las altas tasas de trámites migratorios hoy día”. Para el MAGA radical, no existe la inmigración legal y, si existe, no les interesa.

En deportaciones, desde enero hasta octubre de 2025 se registran alrededor de 500,000 deportaciones, que incluyen detenciones y expulsiones relacionadas con fronteras y el interior del país.

Si la información que los republicanos comparten sobre el número de ilegales que hay en Estados Unidos es real, no le van a alcanzar los años a Trump para deportar ni al 10%, pero la realidad es que nadie sabe cuántos ilegales hay en el país hasta el sol de hoy.


 

Conclusión

Este primer año de Trump se siente como montarse en una de esas atracciones de caída libre en los parques de diversiones.

Ves la atracción y crees que debe ser muy divertida. Te subes a la máquina y te preguntas “¿Qué demonios hago aquí?”. Pides que te bajen, pero ya es muy tarde y te sueltan. Gritas hasta que llegas al final y dices “Estuvo bien, pero no me vuelvo a montar”, pero pasa un tiempo, vuelves al parque de diversiones y repites el ciclo.

En términos políticos, la promesa de Trump es hacer a Estados Unidos grande otra vez, y el uso del poder del imperio será para eso. El estadounidense no es ideológicamente libertario, conservador o liberal: es pragmático. Trump representa exactamente eso.

En términos económicos, nada de lo que ha hecho Trump ha reflejado resultados positivos con respecto a cómo recibió el poder de manos de la administración de Biden. Los aranceles han sido utilizados como arma económica para conseguir fines políticos y como herramienta económica para causar incertidumbre en el mercado de valores de Nueva York, haciendo que unos pocos multimillonarios se beneficien. La inflación está 1% más alta del objetivo, que es 2%, pero la inflación real está fuera de control y eso le va a pasar factura al movimiento MAGA. El costo de la vida en Estados Unidos está por los cielos y, si todo sigue como va, el excesivo gasto público de esta administración lo empeorará junto con la deuda pública.

En términos migratorios, la administración ha culpado a la inmigración ilegal del alto costo de las rentas, de la comida, de la vida, pero han deportado a más de 500,000 personas y ninguno de esos costos ha mostrado señales de disminución.

Este primer año de Trump ha sido puro relleno de concreto a las bases rotas que sostienen al imperio moderno del mundo hoy día: Estados Unidos.

¿Hay algún beneficiario de este primer año? Los mismos de siempre.

 

Jose Miguel

Jose Miguel

Antes de conquistar el poder, debemos conquistar los medios, por eso fundé esta revista y no un movimiento estudiantil. Esta es mi cuenta de 𝕏 @jpgechele

¿Te gustó este artículo? ¡Compártelo!

Compartir en facebook
Facebook
Compartir en twitter
Twitter
Compartir en whatsapp
WhatsApp

Revista tu email una vez te suscribas

Revista tu email una vez te suscribas