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Cómo será la recuperación de Venezuela luego de los terremotos

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En septiembre de 2022, el huracán Ian de categoría 5 golpeó la costa suroeste de Florida. Al momento de tocar tierra, la magnitud de su fuerza era de categoría 4, suficiente para destrozar todo a su paso.

Lo recuerdo, porque viví en Fort Myers entre el año 2020 y 2026. Yo estaba ahí. Las típicas alarmas y mensajes de evacuación, todas las medidas de precaución y preparación a las que Florida está acostumbrada, porque los huracanes son cosa de todos los años, pero también porque Estados Unidos es el mejor país del mundo y siempre está preparado.

Una de las cosas más maravillosas de vivir en Estados Unidos es que este país nunca deja de sorprender. Los despliegues de seguridad, rescate, y ayuda antes, durante y después de cada desastre natural son incomparable con ningún otro lugar en el mundo y eso lo aprendí a dos años de haber llegado a este país, cuando el huracán Irma prometía acabar con Florida y millones de ciudadanos tuvimos que evacuar Florida en dirección norte.

Luego del huracán Ian en 2022, islas como Fort Myers Beach y Sanibel quedaron prácticamente destruidas en su totalidad. Aproximadamente 5.000 viviendas totalmente destruidas y unas 30.000 dañadas. Unas 386.000 hogares solicitaron ayuda federal a FEMA, el organismo que atiende desastres naturales en Estados Unidos.


 

¿Qué tiene que ver un huracán en Florida con los terremotos en Venezuela?

Directamente, nada. Pero las diferencias en condiciones, economías, libertades, instituciones y respuesta de ambos países, nos pueden dar una idea sobre qué esperar en Venezuela en relación a la recuperación de las regiones afectadas.

Es importante saber esto, porque en Venezuela, los políticos no perderán la oportunidad de sacar ventaja sobre la tragedia de otros, haciendo promesas imposibles de cumplir, como siempre.

Un huracán y un terremoto no son parecidos en lo absoluto, pero la magnitud del daño de ambos desastres nos puede ayudar a construir un mapa mental de lo que pasará en Venezuela en los años por venir.

Sí, los años y quizás décadas por venir.


 

Diferencias y similitudes

En una conversación con ingenieros luego del huracán Ian, ellos estimaron que en 2 años veríamos a Fort Myers Beach y la Isla Sanibel «volver a su estado normal», porque la ayuda a estos sectores nunca faltó, fue inmediata y de gran magnitud, y porque «a Estados Unidos le sobra el dinero».

Recuerdo haberles respondido: «Yo no soy ingeniero, solo vengo de una familia de ingenieros civiles y tuve una empresa de ingeniería por 7 años en Venezuela. Mi estimación es que aún en el país y uno de los estados más rico del mundo, en unos 4 años empezaremos a ver la recuperación notarse, porque por mucho dinero que haya, no significa que pueda ser usado en lo que sea.»

Al día de hoy, cuatro años después del huracán, tanto Fort Myers Beach, como la Isla Sanibel y otras zonas afectadas muestran señales de recuperación evidentes, pero incluso cosas que parecen tan simples como el popular muelle de Fort Myers (Fort Myers Beach Pier) no ha sido reconstruidas.

La estimación de costos en daños del huracán Ian fue de alrededor de $112.000 millones y la reconstrucción de entre $60 – $110.000 millones. Los daños de los dos terremotos en Venezuela se estiman entre $6,7 y $37.000 millones y la reconstrucción ronda entre $12 y $37.000 millones, dinero que Venezuela no tiene y que otros países no estarían dispuestos a invertir bajo las condiciones políticas, económicas y sociales actuales.


 

Mapa mental de Venezuela

La ONU estima que alrededor de medio millón de personas serán desplazadas de la zonas afectadas por los terremotos, a otros lugares, principalmente dentro de Venezuela.

Mi estimación personal es que todos los territorios afectados por el terremoto, se convertirán en la versión 2026 de la tragedia de Vargas en 1999, en manos de Delcy Rodríguez y el confeti que queda del chavismo en Venezuela.

Pero, vamos a suponer lo que parece evidente: que Estados Unidos desplaza de una vez por todas al chavismo y asume el control administrativo de Venezuela. Aún en ese escenario, las regiones afectadas no verán recuperación en más de una década, siendo optimistas. Y la razón es simple: todos los recursos que se necesitan para la recuperación de Venezuela según el Plan de tres fases de Estados Unidos, no se concentrarán -ni se deben concentrar– en las zonas afectadas por los terremotos.

La inversión que Estados Unidos y otros países puedan hacer en Venezuela, tendrán un estricto enfoque en: seguridad, industria petrolera, eléctrica, servicios e infraestructura que faciliten la producción y distribución de recursos, y la recuperación del sector productivo del país.

Lamentablemente, Venezuela no tiene dinero para ayudas sociales y mucho menos para emergencias, ni desastres naturales. Y aunque el dinero estuviese disponible, la recuperación de un país en ruinas jamás sería posibles destinando los recursos a ayudas sociales o de emergencia.

Los afectados por el terremoto dependen hoy, más que nunca, de la caridad y ayuda humanitaria que otros países, gobiernos y ciudadanos venezolanos en el exterior puedan aportar. Esa ayuda tiene que ser distribuida y aprovechada al máximo para sentar las bases iniciales de una recuperación que dependerá en mayor medida, de lo que cada uno de los beneficiarios de esta hagan con ella.


 

Venezuela no está sola

Hay mucha ayuda y muchos dispuestos a ayudar, el país cuenta con apoyo, sin duda alguna. Mucha de esta ayuda ha llegado, otra irá llegando paulatinamente y otra parte llegará solo si quienes la quieren aportar, sienten confianza en que la recibirán los afectados y no que los militares chavistas y las instituciones criminales del régimen, se las robarán, como ya hemos visto que han estado haciendo.

Pero aún con toda la ayuda que pueda llegar y que otros estén dispuestos a enviar, la recuperación de las zonas afectadas no será cuestión de corto plazo, mucho menos en las condiciones actuales del país.

Esta tragedia dejará una cicatriz de décadas, que solo podrá sanar si Venezuela se monta sobre los rieles de una administración seria, basada en la libertad, la prosperidad y el derecho irrestricto a propiedad privada.

Y para mí, la única alternativa que representa esa administración hoy día tiene una bandera con cincuenta estrellas y trece rayas blancas y rojas.

 

Jose Miguel

Jose Miguel

Antes de conquistar el poder, debemos conquistar los medios, por eso fundé esta revista y no un movimiento estudiantil. Esta es mi cuenta de 𝕏 @jpgechele

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