Cuando todos creíamos que Venezuela parecía estar dándole la vuelta a su mala racha con el socialismo del siglo XXI, luego de la gloriosa captura de Nicolás Maduro gracias a Estados Unidos de América, el 3 de enero de 2026.
Después de que en Marzo de este mismo año, el mundo pareciera haber quedado encantado con los venezolanos luego de ganar el Clásico Mundial de Baseball en Estados Unidos y cientos de videos sobre la energía y el famoso «ponche, ponche» se hicieran virales, dándonos una bonita imagen con personas de todas partes.
Justo cuando todo parecía estar a nuestro favor, la naturaleza tuvo otra idea: dos terremotos consecutivos, de escala devastadora. Dos terremotos que ocurren cada milenio y que destruyeron más de 59mil edificios -según datos de la NASA- dejando bajo los escombros a miles de venezolanos heridos y muchos más muertos.
A la fecha de hoy, los fallecidos superan las 2mil personas, más de 11mil heridos y más de 43mil desaparecidos.
Muchos nos preguntamos…
¿Qué hicimos para merecernos esto?
No hicimos nada para merecernos dos terremotos. Nada.
Venezuela es un país sísmico, eso siempre lo hemos sabido, pero luego de 27 años de retroceso gracias a políticas de izquierda, el país simplemente lo olvidó, lo descuidó y no estuvo listo para lo que sin duda, fue devastador.
Si Venezuela no estuviese en manos de criminales socialistas y comunistas y estos últimos 27 años los hubiésemos vivido bajo un sistema de libertad, desarrollo, producción y trabajo duro, estos dos terremotos igual hubiesen ocurrido y muchos edificios se habrían visto afectados. Vidas se habrían perdido y tendríamos miles de heridos, pero lo que hubiese hecho la gran diferencia habría sido la capacidad de respuesta.
¿Qué pasó?
27 años de la peor tragedia de nuestra historia: el socialismo.
Todos sabemos que el socialismo no comenzó con Chávez, eso no hay que repetirlo. Pero Chávez fue el beneficiario político de todo lo que se le enseñó a los venezolanos durante la cuarta república: «el petróleo es de todos», «la educación y salud deberían ser gratis porque Venezuela tiene oro negro», «Venezuela es el país más rico del mundo», «un Estado fuerte, productor y sobreprotector».
Nuestra historia de Venezuela estuvo llena de un nacionalismo tercermundista, con pensamientos y políticas socialistas que nos convirtieron en una sociedad «mimada» sin siquiera ser dueños de nada, solo engañados en la idea de que «éramos dueños de todo». Mientras tanto, los políticos izquierdistas sacaron provecho de la manipulación más vil y populista que nuestra sociedad haya visto.
27 años de tragedia
El chavismo no fue un frenazo, fue un retroceso a alta velocidad. Venezuela pasó de ser un país subdesarrollado a ser una nación empeñada en viajar no al pasado, sino al atraso.
El populismo de izquierda de Chávez se enfocó en saquear los recursos y destruir el país, con el propósito de comprar conciencias y apoyo político alrededor del mundo. Malditos sean los países que se prestaron para semejante malandraje.
Todos estos aliados del chavismo, junto con todos los venezolanos que apoyaron su modelo, son culpables directos de que Venezuela haya sido sumergida en el atraso y se haya descuidado algo clave que todos aprendemos desde niños en las escuelas venezolanas: Venezuela es un país sísmico.
Doblete sísmico
Dos terremotos de escala 7.2 y 7.5 con tan solo 39 segundos de separación entre cada uno no son cualquier cosa y en cualquier parte del mundo habrían causado gran daño, especialmente porque los terremotos son impredecibles, son inesperados.
Pero nuestro problema en sí no fue sismo como tal, porque nadie tiene control de eso. Nuestro problema fueron los 27 años de socialismo que dejaron a Venezuela en una condición crítica que hizo de esta tragedia, la peor de nuestra historia.
Miles de viviendas sin mantenimiento y apartamentos. Edificios construidos por el gobierno chavista con materiales de mala calidad, sin regulaciones, ni siguiendo ningún tipo de especificaciones anti-sísmicas. Infraestructura de más de 60 años, totalmente en el abandono.
A todo esto se le suma el terrible crimen cometido por el chavismo al no tener capacidad de respuesta al momento del sismo, con maquinaria adecuada y equipos de rescate listos para ir a salvar tantas vidas como sean posibles en las primeras 72 horas después del sismo.
El chavismo es culpable
Pero es que no podíamos esperar más de comunistas asesinos, terroristas y narcotraficantes.
Venezuela está en la condición en la que está porque era parte del plan del chavismo. En Venezuela no se va la luz «por negligencia», se va porque es parte del plan. En Venezuela no hay insumos médicos ni falla el servicio de agua potable «porque son unos incapaces», todo eso falta porque es parte del plan.
En Venezuela no hay personas en situación de desnutrición y pobreza extrema «porque el chavismo le falló a los pobres», las hay porque eso era parte del plan. En Venezuela no se persigue a la disidencia, se reprime, tortura y asesina a los que piensan diferente «porque en todas partes hay gente mala», esto pasa porque era parte del plan.
Y para terminar: en Venezuela hoy no hay más de 59.000 edificios destruidos, más de 43.000 desaparecidos, más de 11.000 heridos y más de 2.200 muertos «porque hubo un terremoto», sino porque dejar a Venezuela en una condición precaria, propia de un país pobre, siempre fue parte del plan del chavismo.


