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El trasfondo de la inmigración ilegal

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La gente cree que el tema migratorio solo tiene que ver con un asunto económico y racial. No, señores: los gobiernos no promueven la inmigración irregular solo por mano de obra barata, ni tampoco la restringen por un tema racial. Hay razones más perversas detrás de esto, y las explico a continuación.


 

La inmigración y las emociones

El tema migratorio despierta pasiones, y con todo el sentido del mundo. Por naturaleza, cuando en un lugar no nos va bien, los seres humanos siempre nos hemos movido a otro. En la actualidad, sucede que todos tenemos al menos un amigo, un familiar o nosotros mismos hemos sido inmigrantes, lo que convierte el tema en algo personal.

Pero seamos racionales en este punto: todos los países tienen leyes migratorias. Estas leyes deben cumplirse o el país fracasa. Nosotros —los inmigrantes— debemos cumplirlas con incluso más voluntad que un nacional, porque fuimos nosotros quienes pedimos vivir en ese país, no al revés.


 

La inmigración y la “mano de obra barata”

Cuando en tu país ganas $1 a la semana y emigras a otro donde te pagan un mínimo de $10–$12 por hora, incluso sin tener papeles, en lugar de salir a quejarte, deberías agradecer profundamente a Dios, al empleador y a ese país. El cambio de vida es abismal.

Solemos quejarnos de estar “mal pagados” porque, para encajar en una sociedad que no es la nuestra, normalmente se empieza desde abajo, haciendo trabajos sencillos que permiten pagar las cuentas. Si usted emigró con la ilusión de que en un año iba a tener un carro deportivo, una mansión, una vida de lujo y un ingreso de millonario —incluso sin dominar el idioma del país al que emigró—, bájese de esa nube. Eso solo pasa en el mundo de las drogas.

Es cierto que los políticos fomentan la irregularidad para disponer de mano de obra barata, en conjunto con sectores de la economía que la necesitan, como la agricultura, el transporte y la hospitalidad. Pero esa no es la razón principal por la cual los políticos —especialmente los de izquierda— fomentan la inmigración ilegal.


 

Las leyes migratorias y el “racismo”

Tener una ley migratoria no hace a un país “racista” ni “xenófobo”; eso es un invento de los llorones de izquierda. Todos los países del mundo tienen leyes migratorias, y la gran mayoría son incluso más estrictas que las que los medios critican en Estados Unidos.

Estar a favor de la deportación de criminales que además entraron al país ilegalmente no es un tema de racismo o xenofobia, sino de ley y orden. Queremos vivir en un país en el que nos sintamos seguros y en el que los criminales no sientan que tienen libertad para cometer sus fechorías.

Cuando un país es inundado de criminales de forma ilegal, como ocurrió en Estados Unidos durante la administración Biden, solo hay un camino para corregir ese problema: el uso de la ley, la fuerza y decisiones radicales.


 

¿Cuál es el verdadero trasfondo de la inmigración ilegal?

La izquierda ha estado usando a los inmigrantes —especialmente a los ilegales— de múltiples formas.

La primera es para construir narrativas en los medios de comunicación. Les prometen soluciones que nunca llegan, porque hasta ahora la izquierda no ha otorgado ni siquiera un camino real a la residencia o a la ciudadanía para los inmigrantes ilegales.

Otra ha sido utilizarlos como carne de cañón en protestas, para obstruir la ley y las investigaciones de casos de corrupción, como hemos visto en Minneapolis, Chicago y otras ciudades gobernadas por demócratas.

Pero este es el verdadero trasfondo de la inmigración ilegal: engordar los censos nacionales con el objetivo de reflejar densidades poblacionales más altas en los estados, condados y municipios gobernados por la izquierda, para recibir más cuotas políticas en la Cámara de Representantes y ganar mayor peso político en la capital.

Eso que llaman “la teoría del reemplazo” sí tiene un componente racial, pero la izquierda la aplica en el ámbito político: reemplazar el peso censal de los ciudadanos de un país con el volumen de personas irregulares —o incluso turistas— que se encuentren presentes al momento del censo y que son consideradas para el cálculo de la densidad poblacional.

Elon Musk lo ha denunciado en Estados Unidos; los republicanos también. Y ahora vemos que, en España, la comunista, feminista y radical de izquierda Irene Montero lo ha confesado públicamente en un video que se ha hecho viral en internet.

La izquierda solo quiere inmigrantes ilegales para engordar los números del censo y obtener cuotas de poder político en el gobierno. Regularizar a estos inmigrantes no les serviría de nada, porque una vez la gente obtiene lo que quiere o necesita, dejan de ser fácilmente manipulables.


 

Para cerrar:

  • Todos los países tienen leyes migratorias, pero solo se critica a Estados Unidos, a pesar de que es el país que recibe más inmigrantes que ningún otro en términos absolutos.
  • Las leyes migratorias son un asunto de seguridad nacional.
  • Biden dejó entrar a millones de inmigrantes ilegales con el propósito de inflar la densidad poblacional en los estados demócratas de cara al siguiente censo.
  • Los demócratas nunca han ofrecido un camino real a la residencia o la ciudadanía para los inmigrantes ilegales; la izquierda los utiliza como carne de cañón.
  • Quien emigra es quien debe adaptarse y asimilarse, no el país que lo recibe.
  • La inmigración ilegal fomenta el crimen en las sombras.
  • Los republicanos no tienen la mejor narrativa, pero sí la razón en términos migratorios.
  • Los demócratas tienen la mejor narrativa, pero no las mejores intenciones en materia migratoria.

Vivir en un país que no es el propio no es un derecho; es un privilegio.

Jose Miguel

Jose Miguel

Antes de conquistar el poder, debemos conquistar los medios, por eso fundé esta revista y no un movimiento estudiantil. Esta es mi cuenta de 𝕏 @jpgechele

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